Cuándo tenía nueve años (hace sólo 20), las computadoras eran algo que veías en las películas, no del estilo futurista, sino más bien del intelectual. Un personaje que estuviera relacionado con una compu, era un personaje del tipo científico; alguien con muchísimos conocimientos; ejemplo: Peter Parker, o Dr. Bunsen de los Muppets Baby.
En esas épocas, mi experiencia con un equipo de cómputo había sido en segundo de primaria, con discos de 5″ 1/4, y MSDOS. Escribíamos códigos y se ejecutaban comandos, que hacían absolutamente nada más que avisarte que habías ingresado bien o mal tu comando y bueno… al final no aprendíamos nada.
Mi papá, que trabajaba como director de finanzas en la mesa directiva de una empresa metalúrgica americana, me llevó a sus oficinas en la siempre vibrante avendia Reforma de la gigantesca ciudad de México. Recuerdo que de su ventana podía ver el angel de la independencia. !Qué vista! que días, que prometedora se veía la vida entonces. Entre galletas y botellitas de coca de 230 ml, mi distración era algo de inmediato llamó mi atención: una computadora Macintosh. Fué la primera vez que vi lacomputadora con el logo de la Manzanita de colores. (Very catchy.)
A diferencia de cualquier aparato que hubiera visto antes, está computadora tenía un sistema gráfico, con “carpetitas”, “iconitos” y un botesito de basura donde podías arrastrar lo que querías borrar! Ah! y una flechita negra que se movia a donde uno quisiera gracias a un invento tan raro como su nombre el “Mouse”. No podía dejar de fascinarme al tratar de entender como es hacía que se moviera la flecha negra, simplemente era mágico. Siendo un niño de los ochentas, las perillas eran algo anticuadas, crecí en un mundo de botones; pero ningún botón era más interesante, como el que se encontraba en el “mouse”.
Poco tiempo después fuimos a visitar a mi tío a Texas quien tenía como 4 ó 5 computadoras en su casa, entre ellas una Macintosh SE. Pasamos navidad y para mi sorpresa, su regalo fue precisamente esa computadora (nada mal, ¿no?). Así que regresamos a México y a mis 9 años fui el niño más afortunado: tená una Mac, un mouse, y una impresora… pasaba 2 horas diarias durante los próximos dos años, dibujando, jugando, haciendo “cartas”, etc. etc.
El Mouse hoy es cosa común, pero tenemos iPods, y iPhones, que no sólo parecen salidos de una película de ciencia ficción sino además, son inventos que cambiaron al mundo, y la forma en que interactuamos. Tal vez sin Apple, no existirían computadoras como las conocemos actualmente, o tal vez sí; pero es un hecho de que hoy no llevaríamos el estilo de vida bañado de tecnología que hoy llevamos. Un estilo de vida que yo soñaba e imaginaba, como algo de fantasía, hoy es algo tangible.
Así que cuando escucho que el genio detrás de todos productos Apple, nos ha dejado, no sólo muere él; muero yo por dentro, muere mi infancia. Es difícil de explicar, sólo sé que la manera de ver las cosas, de sorprenderme, o de sentir asombro, no va ser la misma.
A la memoria de Steve Jobs.

